El otro día era sábado de Carnaval y uno de los disfraces que más me llamó la atención fue el de una persona que iba disfrazado de Tuenti, esa red social que tanto éxito tiene en España. La verdad que el disfraz era sencillo pero estaba bastante completo y reflejaba muy bien la web. Lo curioso es que la red es realmente pequeña y hoy me ha bastado una sencilla búsqueda para encontrar una foto de esta persona y de su disfraz en su blog. Aquí os lo dejo como idea para próximos años:
Deberíamos empezar a preguntarnos a qué agencias publicitaria encargan los gobiernos sus anuncios o quiénes resuelven los concursos públicos. En las últimas semanas el anuncio omnipresente de Yo pongo condón ha sido noticia por la demanda del rapero Nach por un supuesto plagio, pero es que no ha sido el único de los últimos tiempos. El último anuncio dedicado a la necesaria protección de los niños y las niñas frente al castigo físico descubre en apariencia un atractivo diseño y un concepto muy dinámico tras el cual se esconde una copia descarada de un conocido videojuego de Sony. Veamos primero el anuncio en cuestión:
Y ahora veamos en comparación uno de los trailers de Locoroco, un juego que salió hace ya unos tres años para la consola portátil PSP:
Resulta extraño que un Gobierno que tanto “defiende” el derecho de autor y la propiedad intelectual sea luego tan laxo a la hora de adjudicar sus campañas publicitarias. ¿Se animará también Sony a demandar a la agencia de publicidad? Ya sabes, si eres legal …
Actualización: He descubierto que la campaña es a nivel europeo y no está encargada por el Gobierno español. La realizó Saatchi & Saatchi.
Impresionantes las fotos que nos están llegando estos días de la ciudad de Venecia. Aunque está totalmente inundada no parece importar demasiado a turistas que aprovechan el temporal para hacer una visita que será realmente histórica.
Muchas más fotos en: Boston.com
Atención a esta impagable versión del Bienvenidos de Miguel Ríos por un Raphael disfrazado de rockero y parodiándose a si mismo, como suele ser habitual en él. Hay ocasiones en las que sobran las palabras.